Comidas equilibradas en la rutina mexicana
Nuestra gastronomía es rica, vasta y profundamente reconfortante. El secreto no está en buscar dietas restrictivas que nos frustren, sino en cómo, cuándo y en qué proporciones disfrutamos de nuestros alimentos cotidianos.
Rescatando la comida corrida
La comida corrida es una gran aliada si sabemos elegir. Una sopa de verduras o consomé al inicio, un plato fuerte donde la mitad sea ensalada o nopales, y una porción razonable de guisado con un par de tortillas. Es comida casera, real y nutritiva que nos sostiene durante las tardes de oficina.
El problema de comer con prisa
Muchas personas comen en 10 minutos frente al teclado. Esto no solo afecta la digestión, sino que el cerebro no registra la saciedad. Tómate al menos 25 minutos. Sal de tu escritorio, platica con un compañero o simplemente come en silencio saboreando cada bocado de tus frijoles de la olla.
Hidratación constante
El calor en muchas zonas del país nos deshidrata sin que nos demos cuenta, provocando dolores de cabeza y cansancio que solemos confundir con hambre. Mantén una botella de agua natural a la vista. Si te cuesta tomar agua sola, las aguas frescas como jamaica o limón son maravillosas, siempre y cuando moderes la cantidad de azúcar que les añades.